Hay momentos que se jamás olvidaré y los valoro mucho, porque todos esos momentos me han hecho sentir en lo mas profundo de mi corazón, ese que desde muy pequeña, siempre quería sentir, había sido creado y puesto en mi pecho, con un único motivo, sentir. Durante toda mi vida, busque nuevas experiencias haciendo lo que otros niños no hacían, era fácil para mi volarme mirando como una hormiga caminaba cargando un trozo de quién sabe que cosa, también me podía ir, mirando como el agua del canal que había cerca de la casa donde vivía de niña, formaba remolinos en el agua, agua que era marrón debido a los desechos que se vertían en ella, pero no por ser de aquel color tan oscura dejaba de comportarse como se comporta el agua. Intentaba contar los remolinos que pasaban bajo mis pies pensando que los contaría todos, que no se escaparía uno solo a mi inventario, pero no tardé en darme cuenta que eso, estaba fuera de mi alcance que yo nadie era para contarlos todos. Cuando un día noté que eso nunca lo lograría, comencé a intentar otra cosa, y así, cuando veía un remolino, en el fijaba la vista, y no lo dejaba, y seguía su camino en el agua, y muchas veces este se desintegraba sin que me diera cuenta, entonces, decidía seguir otro y lo seguía y seguía y muchas veces me encontré caminando en la orilla del canal siguiendo aquel remolino que también hizo que me diera cuenta que había remolinos que aun cuando me esforzara, siempre terminarían siendo más rápidos que yo o más astutos para desaparecer sin que me diera cuenta.
Una vez que supere mi trauma con el agua y sentí que ya no podría jugar a contar remolinos o a seguirlos con la mirada cambié, para admirar aves, no muchas aves, no todas las aves, me gustaba admirar a los gorriones que aunque mi mamá decía que eran una plaga, porque hacían nido en los entre-techos de las casas y piaban y piaban cuando era tiempo de crías, a mime parecían hermosos, con esas plumitas grises en el pecho y en general del cuerpo, con unas alas pequeñas pero fuertes y hábiles que les daban la oportunidad de hacer piruetas peligrosas en el cielo, en espacios reducidos y que también eran con ese tono color café y algunos salpicados de negro entre ellas. Me gustaba tanto mirarlos que me pasaba tardes enteras vigilando cuando uno salia de un nido y saber a que hora volvería, intentaba seguir su recorrido en el aire, también con visión, la misma que antes ya perdía de vista remolinos en el agua, pero pensaba que a los gorriones si podría seguirlos, hasta que me me di cuenta que nunca lo iba a lograr puesto que eran mas veloces que la misma agua, que los mismos remolinos.Cuando por fin deje de mirar gorriones y aun siendo pequeña me dije debo admirar algo más, debo ser capaz de poder lograrlo, tal vez no eran gorriones, tal vez no eran remolinos pero algo debía admirar, entonces decidí mirar árboles, y me dije que estos si siempre los podría admirar, nunca los perdería de vista puesto que siempre se quedaban en el mismo lugar, y así fue siempre estuvieron ahí, desde mi ventana los miraba y sabia exactamente donde estaban, cerraba mis ojos al dormir y los veía a cada uno en su sitio y al abrirlos en la mañana antes de ir al colegio miraba por la ventana y aun si una niebla espesa cubría las calles yo sabía que estaban ahí. Hasta que un día, muy tristemente me di cuenta que los perdía de vista, que ya no podría levantarme todos los días o irme a la cama y verlos ahí, donde siempre sabia que estarían. Pero esta vez no eran ellos los que se iban, no eran ellos quienes sacaban sus pies de la tierra y corrieran despavoridos si no que era yo quien me iba.
Y fue así, con cada uno de esos momentos y tantos otros que viví que he aprendido a apreciar lo que tengo en el presente porque se que llega un momento en que ya no lo tienes, o simplemente el presente ya no te tiene a ti, si no que eres parte del pasado.
Y fue así, con cada uno de esos momentos y tantos otros que viví que he aprendido a apreciar lo que tengo en el presente porque se que llega un momento en que ya no lo tienes, o simplemente el presente ya no te tiene a ti, si no que eres parte del pasado. Lo lindo de toda la historia por muy triste que parezca, es que en la vida todo está en movimiento, aun aquello que no parece moverse. Pero es así como se forman los lazos, es así como se forman los recuerdos, y lo más Importante es que, los remolinos, los gorriones y los arboles siempre estarán en mí, porque han sido parte de mí, porque me ayudaron a crecer, me ayudaron a aprender, me ayudaron a saber que que la vida es linda y que un recuerdo hermoso, si realmente lo recuerdo como era puede cambiar la cara de un día gris.